Contorno de maquillaje: qué es, cómo aplicarlo y en qué se diferencia del bronceador
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Contorno de maquillaje: qué es, cómo aplicarlo y en qué se diferencia del bronceador
El contorno se ha convertido en uno de los productos más conocidos dentro del maquillaje de rostro, pero también en uno de los que más dudas genera.
¿Dónde se aplica exactamente? ¿Tiene que ser oscuro? ¿Se utiliza antes o después de la base? ¿Es lo mismo que un bronceador? ¿Hay que contornear toda la cara?
La realidad es que utilizar contorno puede ser mucho más sencillo de lo que parece.
No necesitamos transformar completamente nuestras facciones ni seguir un mapa complicado de líneas por todo el rostro. Utilizado con poca cantidad y bien difuminado, el contorno puede ayudarnos a aportar dimensión y definición al maquillaje de una forma muy natural.
La clave está en entender para qué sirve y, sobre todo, en no confundirlo con otros productos de rostro.
1. ¿Qué es el contorno de maquillaje?
El contorno es una técnica de maquillaje que utiliza tonos ligeramente más oscuros que nuestra piel para crear visualmente profundidad en determinadas zonas del rostro.
Cuando aplicamos base de maquillaje podemos unificar el tono de la piel, pero también podemos perder parte de las sombras naturales que dan dimensión a nuestras facciones.
El contorno permite recuperar o intensificar algunas de esas zonas.
Normalmente se utiliza alrededor de:
-
pómulos;
-
frente;
-
mandíbula;
-
nariz.
Pero esto no significa que tengamos que aplicarlo en todas ellas.
Podemos utilizar contorno únicamente donde queramos aportar algo más de definición.
2. Contorno y bronceador: ¿son lo mismo?
Esta es probablemente la duda más habitual.
Aunque pueden parecer productos similares, contorno y bronceador no persiguen exactamente el mismo efecto.
El contorno busca crear profundidad
Normalmente utilizamos tonos más neutros, fríos o poco anaranjados porque intentamos imitar una sombra natural.
El bronceador busca aportar calidez
Se utiliza para dar al rostro un aspecto más cálido, como si hubiera recibido ligeramente el sol.
Por eso los bronceadores suelen tener tonos más dorados, cálidos o tostados.
Podemos resumirlo de una forma sencilla:
contorno = profundidad
bronceador = calidez
Y sí, podemos utilizar los dos productos en un mismo maquillaje.
3. ¿Dónde se aplica el contorno?
No existe una única forma correcta de contornear todos los rostros.
Cada cara tiene proporciones diferentes y, además, no todas buscamos el mismo resultado.
Sin embargo, hay algunas zonas en las que suele utilizarse con frecuencia.
Debajo del pómulo
Es probablemente la zona más conocida.
El producto se coloca ligeramente por debajo de la parte más alta del pómulo para aportar profundidad.
En los laterales de la frente
Puede utilizarse cerca del nacimiento del cabello si queremos dar algo más de dimensión a esa zona.
En la mandíbula
Una pequeña cantidad bien difuminada puede ayudar a definir visualmente el contorno del rostro.
En la nariz
También podemos utilizar una cantidad mínima en los laterales si queremos aportar definición.
No necesitamos hacer todas estas zonas cada vez que nos maquillamos.
Para un maquillaje diario puede ser suficiente trabajar únicamente los pómulos.
4. Cómo encontrar la zona del pómulo
Una forma sencilla es tocar suavemente nuestro rostro.
Debajo del hueso del pómulo encontraremos una pequeña zona de hundimiento natural.
Ahí es donde normalmente buscamos crear la sombra.
Pero hay un detalle importante:
no necesitamos llevar el contorno hasta la boca.
Si extendemos demasiado una línea oscura hacia el centro del rostro, el resultado puede verse más marcado.
Para un efecto natural resulta más fácil concentrar el producto hacia la zona exterior y difuminarlo progresivamente.
5. ¿Hacia dónde se difumina el contorno?
La dirección del difuminado puede cambiar bastante el resultado.
En el caso de los pómulos, normalmente podemos trabajar el producto hacia arriba y hacia fuera, evitando arrastrarlo excesivamente hacia abajo.
¿Por qué?
Porque nuestro objetivo suele ser definir el pómulo manteniendo el rostro visualmente elevado.
Podemos empezar con muy poca cantidad y difuminar.
Después observamos.
Si necesitamos más intensidad, añadimos.
Siempre resulta más sencillo añadir producto que intentar retirar un exceso.
6. Contorno en crema o contorno en polvo: diferencias
Podemos encontrar contornos en diferentes formatos.
Los dos más habituales son crema y polvo.
Contorno en crema
Tiene una textura más cremosa y se integra directamente con otros productos líquidos o en crema.
Puede aplicarse con:
-
brocha;
-
esponja;
-
dedos, dependiendo de la fórmula.
Nos permite trabajar el producto poco a poco y suele funcionar especialmente bien cuando buscamos un acabado integrado con la piel.
Contorno en polvo
Se aplica normalmente con brocha y puede resultar muy práctico cuando ya hemos fijado previamente el maquillaje.
La elección depende de nuestras preferencias.
No existe un formato que sea obligatoriamente mejor.
7. Cómo utilizar un contorno en crema
Si estamos empezando, una de las mejores formas de utilizar un contorno en crema es aplicar menos cantidad de la que creemos necesaria.
Podemos seguir estos pasos:
Paso 1. Prepara el rostro
Realiza tu rutina habitual y aplica los productos de base que utilices normalmente.
Paso 2. Toma poca cantidad
No necesitamos dibujar una línea gruesa.
Podemos empezar con pequeños puntos o una cantidad muy fina de producto.
Paso 3. Colócalo en la zona que quieras definir
Por ejemplo, debajo del pómulo.
Paso 4. Difumina
Trabaja el producto poco a poco hasta que deje de apreciarse una línea marcada.
Paso 5. Observa el resultado
Si queremos más intensidad, añadimos otra pequeña cantidad.
Construir el color progresivamente suele ofrecer más control.
8. ¿El contorno se aplica antes o después de la base?
En un maquillaje convencional, podemos aplicar primero nuestra base o producto de rostro y trabajar después el contorno.
Una rutina sencilla podría ser:
preparación de la piel → prebase si utilizamos → base → corrector → contorno → colorete → iluminador.
Este orden no es una regla absoluta.
Dependiendo de las texturas y técnicas que utilicemos podemos modificarlo.
Pero para empezar es una secuencia sencilla de recordar.
9. Contorno, colorete e iluminador: dónde va cada uno
Estos tres productos suelen utilizarse juntos y cada uno cumple una función diferente.
Contorno
Aporta profundidad.
Suele colocarse ligeramente por debajo del pómulo.
Colorete
Aporta color y frescura.
Puede aplicarse sobre la zona de las mejillas y extenderse según el efecto que queramos conseguir.
Iluminador
Aporta puntos de luz.
Suele colocarse en zonas altas donde queremos reflejar luminosidad.
Podemos pensar en ellos como tres niveles:
profundidad → color → luz.
No necesitamos utilizar los tres siempre.
Un día podemos llevar únicamente colorete.
Otro podemos añadir contorno.
Y en un maquillaje más elaborado podemos incorporar también iluminador.
10. Cómo elegir el color del contorno
Uno de los errores más habituales consiste en elegir un tono excesivamente oscuro.
No necesitamos crear una diferencia enorme respecto a nuestra piel.
De hecho, para un resultado natural suele ser más sencillo trabajar con un tono que podamos construir progresivamente.
También debemos tener en cuenta el subtono.
Los colores excesivamente anaranjados pueden parecer más un bronceador que una sombra.
Por eso los productos destinados específicamente al contorno suelen ofrecer tonalidades más neutras.
11. ¿Qué significa contorno frío o cálido?
Cuando hablamos de un contorno frío no significa que tenga que ser gris.
Simplemente queremos decir que tiene menos presencia de tonos anaranjados o dorados.
Los tonos neutros o ligeramente fríos suelen imitar mejor una sombra natural.
Sin embargo, cada piel es diferente.
Un tono que parece muy frío sobre una persona puede verse completamente distinto sobre otra.
Por eso conviene probar el producto con poca cantidad antes de intensificarlo.
12. Cómo hacer un contorno natural para diario
Para el día a día no necesitamos realizar un contouring completo.
Podemos simplificar muchísimo.
Una opción sería:
base ligera + corrector + pequeña cantidad de contorno en los pómulos + colorete + máscara de pestañas.
Con eso podemos aportar dimensión sin que el maquillaje se vea demasiado trabajado.
El truco está en que el contorno no sea lo primero que veamos cuando miramos el rostro.
Debe integrarse con el resto del maquillaje.
13. Cómo evitar que el contorno quede como una raya
Si vemos claramente una línea debajo del pómulo, probablemente necesitamos difuminar algo más.
Podemos trabajar los bordes con una brocha o esponja limpia.
No hace falta eliminar completamente el producto.
El objetivo es suavizar la transición entre el contorno y nuestra piel.
Otro motivo por el que puede aparecer una raya es aplicar demasiado producto desde el principio.
Por eso insistimos en una idea:
empieza con poco.
14. ¿Brocha o esponja para el contorno en crema?
Ambas pueden funcionar.
Con brocha
Podemos tener algo más de precisión a la hora de colocar y difuminar el producto.
Una brocha relativamente compacta puede resultar práctica para trabajar pequeñas cantidades.
Con esponja
Puede ayudarnos a integrar el producto con la base y conseguir transiciones suaves.
También podemos combinar las dos técnicas:
primero colocamos y difuminamos con brocha y después terminamos de integrar con una esponja.
Lo importante no es tanto la herramienta como controlar la cantidad.
15. Contorno de la frente
No todo el mundo necesita o quiere contornear la frente.
Si decidimos hacerlo, podemos aplicar una cantidad pequeña cerca del nacimiento del cabello y difuminarla bien.
No queremos crear una franja oscura.
El producto debe desaparecer progresivamente hacia la piel.
Si llevamos el cabello recogido conviene comprobar el maquillaje desde diferentes ángulos y con buena luz.
16. Cómo contornear la mandíbula
Podemos aplicar una cantidad muy pequeña cerca de la línea mandibular.
Después difuminamos cuidadosamente para evitar que quede una separación visible entre rostro y cuello.
Este punto es especialmente importante.
Una línea oscura perfectamente definida debajo de la mandíbula puede verse artificial.
La transición debe ser suave.
17. Cómo hacer el contorno de nariz sin complicarlo
El contorno de nariz suele aparecer en muchos tutoriales, pero no es obligatorio.
Si queremos probarlo, podemos utilizar muy poca cantidad.
Aplicamos dos líneas suaves en los laterales y difuminamos con cuidado.
Cuanto menor sea la zona, mayor precisión necesitaremos.
Por eso suele ser mejor utilizar poco producto y una herramienta pequeña.
No necesitamos conseguir una nariz completamente diferente.
Podemos simplemente añadir algo de definición.
18. El error de copiar exactamente el contorno de otra persona
Uno de los mayores errores es seguir un mapa idéntico para todos los rostros.
Quizá hemos visto un tutorial donde alguien coloca el producto en unas zonas concretas y pensamos que debemos hacer exactamente lo mismo.
Pero nuestras facciones pueden ser diferentes.
La forma de los pómulos cambia.
La frente cambia.
La mandíbula cambia.
Incluso el resultado que buscamos puede ser distinto.
El maquillaje funciona mejor cuando lo adaptamos a nuestro propio rostro en lugar de intentar copiar cada línea.
19. ¿Podemos utilizar únicamente contorno sin bronceador?
Sí.
No necesitamos utilizar ambos productos juntos.
Si queremos simplemente aportar definición podemos utilizar contorno y pasar directamente al colorete.
Por ejemplo:
base + corrector + contorno + colorete.
El resultado puede ser completamente natural.
20. ¿Y únicamente bronceador sin contorno?
También.
Si nuestra prioridad es aportar calidez al rostro y no queremos marcar demasiado las facciones, podemos utilizar solo bronceador.
De hecho, para maquillajes rápidos es muy habitual.
Por eso es importante entender la diferencia entre los dos productos:
no porque tengamos que usar ambos, sino para poder elegir cuál necesitamos.
21. Cómo utilizar contorno y bronceador juntos
Si queremos utilizar los dos, podemos colocar el contorno algo más concentrado en las zonas donde queremos profundidad y utilizar el bronceador de manera más amplia.
Por ejemplo:
contorno debajo del pómulo;
bronceador ligeramente por encima y alrededor de la zona exterior del rostro.
Después añadimos colorete.
El secreto vuelve a ser el mismo:
difuminar bien las transiciones para que no veamos tres franjas diferentes de producto.
22. ¿Qué va primero: contorno o colorete?
Normalmente podemos aplicar primero el contorno y después el colorete.
Esto nos permite establecer la profundidad antes de añadir color.
Una secuencia fácil sería:
contorno → colorete → iluminador.
Pero podemos adaptar el orden según las fórmulas que utilicemos.
Lo importante es observar cómo interactúan las texturas.
23. ¿Podemos utilizar contorno si no llevamos base?
Sí.
No es obligatorio llevar una base de maquillaje completa.
Podemos realizar un look ligero con:
corrector únicamente donde lo necesitemos;
un poco de contorno;
colorete;
máscara;
producto de labios.
En ese caso debemos prestar todavía más atención al difuminado para que el contorno se integre directamente con nuestra piel.
24. Cómo corregir un exceso de contorno
Si hemos aplicado demasiado producto, no necesitamos empezar todo el maquillaje desde cero.
Podemos intentar suavizarlo.
Si utilizamos productos en crema, una esponja con una cantidad mínima del producto de rostro que llevemos puede ayudar a integrar los bordes.
También podemos utilizar una brocha limpia y continuar difuminando.
Lo importante es no añadir inmediatamente más productos oscuros encima.
Primero suavizamos y después valoramos el resultado.
25. ¿Hay que sellar el contorno en crema?
Depende de nuestra piel, del producto y del acabado que queramos.
Algunas personas prefieren dejar los productos en crema con un acabado más luminoso.
Otras utilizan una pequeña cantidad de polvo para aumentar la fijación.
También podemos combinar contorno en crema con una cantidad ligera de producto en polvo.
No hay una única rutina correcta.
26. Contorno para maquillaje de noche
Para un maquillaje de noche podemos aumentar ligeramente la intensidad.
Pero eso no significa que necesitemos aplicar mucha más cantidad de una sola vez.
Podemos construir capas.
Primera capa: suave.
Difuminamos.
Segunda capa: únicamente donde necesitemos más definición.
De esta manera seguimos manteniendo control sobre el resultado.
Además podemos acompañarlo de un colorete algo más intenso o un iluminador más visible si encaja con el maquillaje.
27. Contorno para un maquillaje muy natural
Si buscamos el efecto contrario, podemos reducirlo prácticamente a una sola zona.
Por ejemplo:
un toque de contorno debajo del pómulo.
Nada más.
Después añadimos colorete y máscara de pestañas.
Un producto no tiene que utilizarse al máximo para resultar útil.
A veces una cantidad mínima es suficiente para cambiar sutilmente el acabado.
28. Errores frecuentes al utilizar contorno
Elegir un tono demasiado oscuro
Hace que sea mucho más difícil conseguir un acabado suave.
Aplicar demasiado producto
Especialmente con fórmulas muy pigmentadas.
No difuminar los bordes
El contorno debe integrarse con el resto del maquillaje.
Llevarlo demasiado hacia el centro del rostro
Puede endurecer visualmente el resultado.
Confundir contorno y bronceador
Aunque puedan parecer similares, no cumplen exactamente la misma función.
Aplicar el mismo mapa de contouring a todos los rostros
Cada persona puede adaptar la técnica.
Intentar conseguir toda la intensidad de una vez
Construir poco a poco da mucho más control.
29. Una rutina sencilla para empezar a utilizar contorno
Si nunca lo hemos utilizado y queremos comenzar sin complicarnos, podemos probar esta rutina:
Paso 1: Prepara la piel.
Paso 2: Aplica tu base o producto de rostro habitual si lo utilizas.
Paso 3: Aplica corrector.
Paso 4: Coloca una pequeña cantidad de contorno debajo de cada pómulo.
Paso 5: Difumina hacia arriba y hacia fuera.
Paso 6: Añade colorete.
Paso 7: Observa el maquillaje con luz natural.
Y terminamos.
No hace falta contornear frente, mandíbula y nariz desde el primer día.
Cuando controlemos la cantidad y el difuminado podemos experimentar con otras zonas.
30. Menos producto suele ser un buen punto de partida
El contouring puede parecer una técnica complicada porque durante años hemos visto maquillajes con líneas muy marcadas y muchos pasos.
Pero nuestra rutina diaria no necesita ser así.
Podemos utilizar el contorno simplemente como una herramienta para recuperar dimensión después de aplicar la base o para definir ligeramente alguna zona del rostro.
No necesitamos cambiar nuestras facciones.
No necesitamos utilizar cuatro tonos diferentes.
Y no necesitamos contornear todo el rostro cada vez que nos maquillamos.
Una pequeña cantidad debajo del pómulo, correctamente elegida y bien difuminada, puede ser suficiente.
En AUREA nos gusta entender el maquillaje precisamente de esa forma: productos que podamos adaptar a nuestra rutina y utilizar con mayor o menor intensidad dependiendo del momento.
Porque aprender a maquillarnos no consiste en seguir cada tendencia exactamente.
Consiste en conocer para qué sirve cada producto y decidir cómo queremos utilizarlo.
Y con el contorno, probablemente la regla más útil sea también la más sencilla:
empieza con poco, difumina y añade solamente si lo necesitas.