Cómo elegir un perfume según la ocasión: guía para encontrar tu aroma
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Elegir un perfume puede parecer algo completamente personal —y en buena parte lo es—, pero entender algunos conceptos básicos puede ayudarnos a encontrar una fragancia que encaje mejor con nuestro estilo, el momento del día y la ocasión.
Hay personas que utilizan siempre el mismo perfume y otras que prefieren cambiar según la temporada, el look o incluso su estado de ánimo.
Ninguna opción es mejor que otra.
Un perfume puede convertirse en una especie de firma personal, pero también podemos verlo como hacemos con la ropa: no siempre nos apetece llevar lo mismo.
Un aroma ligero puede resultar perfecto para una mañana de diario, mientras que para una cena o una ocasión especial quizá nos apetezca algo con más presencia.
La clave está en descubrir qué nos gusta realmente.
1. Empieza pensando en los aromas que ya te gustan
Antes de fijarnos en nombres, envases o tendencias, podemos pensar en algo mucho más sencillo:
¿Qué tipo de aromas nos suelen atraer?
Por ejemplo:
- dulces;
- frescos;
- florales;
- afrutados;
- especiados;
- amaderados;
- cálidos;
- limpios;
- intensos.
No necesitamos conocer todos los términos de perfumería.
Muchas veces sabemos perfectamente lo que nos gusta aunque no sepamos describir técnicamente una fragancia.
Podemos pensar incluso en perfumes que ya hemos utilizado anteriormente y preguntarnos qué tenían en común.
2. No elijas únicamente por el primer aroma
Cuando aplicamos una fragancia, su olor puede evolucionar con el paso del tiempo.
Por eso, si tenemos posibilidad de probarla, es mejor no decidir exclusivamente por los primeros segundos.
Una fragancia que inicialmente parece muy intensa puede cambiar al asentarse.
Del mismo modo, otra que en el primer momento nos parece sencilla puede desarrollar después un aroma que nos guste mucho más.
Si estamos probando perfumes en tienda, merece la pena darles un poco de tiempo antes de decidir.
3. Perfumes para el día a día
Para diario muchas personas buscan fragancias que puedan utilizar fácilmente en diferentes situaciones.
Trabajo, compras, una comida, una mañana fuera de casa o simplemente nuestra rutina habitual.
Aquí pueden funcionar especialmente bien aromas que sintamos cómodos y fáciles de llevar.
Esto no significa obligatoriamente utilizar un perfume suave.
Si nos gustan los aromas intensos, podemos seguir utilizándolos.
La diferencia puede estar simplemente en la cantidad que aplicamos.
4. Perfumes para una ocasión especial
Una cena, una celebración o un evento puede ser una buena oportunidad para utilizar una fragancia diferente.
Podemos buscar un aroma:
- más intenso;
- más cálido;
- más dulce;
- más profundo;
- o simplemente distinto al que llevamos habitualmente.
Igual que podemos utilizar un bolso, unos pendientes o un calzado especial para completar un conjunto, el perfume puede convertirse en otro elemento del look.
No se ve, pero forma parte de la impresión general.
5. Perfumes para otoño e invierno
Cuando bajan las temperaturas solemos cambiar también nuestra forma de vestir.
Aparecen tejidos más gruesos, botas, chaquetas, marrones, burdeos, camel y tonos oscuros.
Con las fragancias puede ocurrir algo parecido.
Durante otoño e invierno muchas personas se sienten atraídas por aromas más:
- cálidos;
- dulces;
- especiados;
- amaderados;
- envolventes.
No es una regla.
Podemos utilizar perfectamente una fragancia fresca en diciembre si es la que nos gusta.
Las estaciones pueden servirnos simplemente como inspiración.
6. ¿Y en primavera y verano?
En los meses de calor suele apetecer utilizar aromas que percibimos como más frescos o ligeros.
Por ejemplo:
- cítricos;
- florales suaves;
- afrutados;
- aromas limpios;
- brumas corporales.
Además, durante el verano podemos preferir reaplicar una fragancia ligera a lo largo del día en lugar de utilizar un aroma demasiado intenso desde primera hora.
De nuevo, todo dependerá de nuestros gustos.
7. Perfume o body mist: ¿qué elegir?
Los body mists o brumas corporales pueden resultar especialmente prácticos cuando buscamos un aroma ligero y fácil de utilizar.
Podemos incorporarlos a nuestra rutina diaria y reaplicarlos cuando lo deseemos siguiendo siempre las indicaciones del producto.
El perfume, por su parte, puede convertirse en nuestra opción cuando queremos una experiencia aromática diferente o buscamos una fragancia concreta.
No tenemos por qué elegir solamente uno.
Podemos utilizar diferentes formatos según el momento.
Por ejemplo:
Body mist para diario + perfume para salir.
O simplemente cambiar entre ambos según nos apetezca.
8. Cómo elegir un perfume para regalar
Regalar perfume puede parecer complicado porque los gustos son muy personales.
Pero podemos intentar obtener algunas pistas.
¿Qué perfumes utiliza normalmente?
Si conocemos alguno, podemos fijarnos en el tipo de aroma.
¿Prefiere aromas dulces o frescos?
Esta simple pregunta puede reducir muchísimo las opciones.
¿Utiliza perfume habitualmente?
Si no suele utilizar perfumes intensos, una bruma corporal puede ser una alternativa interesante.
¿Cómo es su estilo?
No determina qué perfume le gustará, pero puede orientarnos.
Una persona puede preferir aromas discretos y limpios, mientras que otra busca fragancias con mucha personalidad.
Si no estamos seguros, siempre es mejor preguntar antes que elegir únicamente por el diseño del frasco.
9. El frasco puede atraernos, pero el aroma debe decidir
En perfumería encontramos envases realmente llamativos.
Y es normal que nos fijemos en ellos.
Un perfume puede quedar precioso sobre un tocador y formar parte incluso de nuestra decoración.
Pero si lo vamos a utilizar con frecuencia, lo más importante debería seguir siendo el aroma.
Un envase espectacular no compensa una fragancia que no nos gusta llevar.
Podemos disfrutar de ambas cosas:
un perfume bonito por fuera y que realmente nos guste por dentro.
10. Dónde aplicar el perfume
Siempre debemos seguir las indicaciones del producto, pero habitualmente el perfume se aplica en pequeñas cantidades.
Algunas zonas habituales son:
- cuello;
- muñecas;
- detrás de las orejas;
- zonas de pulso.
No es necesario saturarnos de producto.
Muchas veces unas pocas aplicaciones son suficientes.
Además, conviene recordar que nosotros mismos podemos acostumbrarnos a nuestro perfume y dejar de percibirlo con tanta intensidad aunque otras personas continúen notándolo.
Por eso no siempre necesitamos reaplicar simplemente porque hemos dejado de olerlo nosotros.
11. Evita frotar las muñecas con fuerza
Es muy habitual aplicar perfume en una muñeca y después frotarla contra la otra.
Si queremos distribuirlo, podemos evitar frotar enérgicamente y dejar simplemente que el producto se asiente.
Es un gesto muy pequeño que podemos incorporar fácilmente a nuestra rutina.
12. Perfume y piel hidratada
La rutina previa también puede influir en cómo sentimos una fragancia sobre nuestra piel.
Una piel cuidada e hidratada puede resultar una buena base antes de aplicar nuestro perfume.
Podemos realizar primero nuestra rutina corporal, dejar que los productos se absorban correctamente y aplicar después la fragancia.
Eso sí: si utilizamos una crema corporal con un aroma muy intenso, debemos tener en cuenta que ambos olores pueden mezclarse.
Si queremos que el perfume sea completamente protagonista, podemos utilizar una hidratante de aroma suave o neutro.
13. ¿Perfume sobre la ropa?
Antes de pulverizar una fragancia directamente sobre una prenda debemos tener cuidado.
Algunos productos pueden dejar marcas o reaccionar de manera diferente dependiendo del tejido.
Especialmente en:
- tejidos delicados;
- prendas claras;
- prendas satinadas;
- materiales sensibles.
Siempre es mejor revisar las indicaciones del producto y, si tenemos dudas, evitar pulverizar directamente sobre la ropa.
14. Perfume y bisutería: mejor en este orden
Otro pequeño hábito que podemos adoptar:
primero perfume y cosmética; después bisutería.
De esta forma evitamos pulverizar directamente perfumes sobre pendientes, collares, pulseras o anillos.
El contacto repetido con perfumes, cremas o determinados productos puede alterar algunos acabados de la bisutería con el tiempo.
Así que podemos terminar primero nuestra rutina de belleza y colocarnos después los complementos.
15. No necesitamos utilizar mucho perfume
Aplicar más cantidad no siempre significa conseguir un mejor resultado.
Una fragancia demasiado intensa puede terminar resultando incómoda tanto para nosotros como para las personas que tenemos alrededor.
Podemos empezar con poca cantidad.
Si después consideramos que necesitamos más, siempre podemos añadir.
Es mucho más fácil aumentar progresivamente que corregir un exceso de perfume.
16. Cómo guardar los perfumes
El lugar donde guardamos nuestras fragancias también merece atención.
Como norma general, podemos evitar dejarlas continuamente:
- bajo luz solar directa;
- junto a una ventana;
- cerca de fuentes de calor;
- en lugares sometidos a cambios extremos de temperatura.
Un lugar seco y protegido de la luz suele ser una opción sencilla para mantenerlos almacenados.
Y aunque los frascos queden preciosos expuestos, conviene valorar dónde reciben menos luz y calor.
17. Un perfume para cada momento… o uno para todo
No necesitamos tener una colección enorme.
Podemos perfectamente encontrar una fragancia que nos encante y utilizarla prácticamente siempre.
Pero también podemos tener una pequeña selección:
Para diario
Una fragancia fácil de llevar.
Para ocasiones especiales
Una opción con más presencia o simplemente diferente.
Para momentos informales
Una bruma corporal o aroma ligero.
Con tres opciones ya podemos conseguir sensaciones bastante diferentes sin acumular decenas de productos.
18. El perfume también puede formar parte de nuestro estilo
Cuando hablamos de estilo solemos pensar inmediatamente en ropa.
Pero nuestra imagen está formada por muchos pequeños detalles:
- prendas;
- calzado;
- bolso;
- bisutería;
- maquillaje;
- cabello;
- perfume.
El aroma puede convertirse en ese último detalle que no se ve, pero que acompaña todo el conjunto.
Incluso podemos asociar determinados perfumes a momentos concretos.
Una fragancia puede recordarnos una época, una persona, un viaje o una ocasión especial.
Ahí está precisamente una parte importante de su encanto.
19. ¿Cómo encontrar nuestro perfume?
No hay una fórmula perfecta.
Podemos empezar preguntándonos:
¿Quiero algo dulce o fresco?
¿Lo utilizaré principalmente de día o para salir?
¿Prefiero algo discreto o con más presencia?
¿Busco un perfume o una bruma corporal?
¿Quiero utilizarlo durante todo el año o especialmente en una temporada?
A partir de ahí será mucho más fácil reducir opciones.
Y después llega la parte más importante:
probar y elegir el que realmente nos haga sentir cómodas.
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AUREA Moda & Cosméticos
Calle Julián Berrendero, 6, Local B
28750 San Agustín del Guadalix, Madrid
Estamos justo al lado de Correos.
Porque elegir un perfume no debería consistir únicamente en seguir una tendencia.
El mejor aroma será aquel que nos apetezca volver a utilizar una y otra vez.